Mi nombre es Vitza Manrique Langseth, “pionera” de las mexicanas en Noruega. Me dirijo a ustedes por consejo de una buena amiga, Isabel Hillestad. Hace años escribí una historia “La canasta vacía”, que más o menos simultáneamente traduje al noruego y que en 2003 publiqué con el título de “Den tomme kurven”. Es el relato de cuando mi familia (mi esposo noruego, mis dos hijas y una perrita) y yo nos vinimos a vivir a Noruega en 1968. Es la perrita, Laila, el personaje que relata la historia – los preparativos en México, el largo viaje por mar a bordo de un buque de carga noruego y nuestros primeros 10 años en este hermoso país. He presentado el libro en diferentes “seniorsentra”, donde ha sido muy bien acogido, y también lo han comprado otras personas de otra generación, entre ellas varias mexicanas, a quienes les ha gustado mucho y no han vacilado en recomendarlo.
Hace poco menos de dos años, tuve la enorme pena de perder a mi queridísimo esposo y toda mi existencia se transformó totalmente. Muchas de las actividades que formaban parte de mi vida diaria fueron, si no olvidadas, sí relegadas – como sucedió con la promoción de mi libro, ya que no está a la venta en las librerías. Ahora que el invierno invita a leer y que la Navidad se acerca, deseo por este medio presentarles “Den tomme kurven”, con la esperanza y (no creo equivocarme) la seguridad de que les interesará, les gustará, reirán y llorarán…
Para terminar y para quienes no me conocen, debo agregar que lo de “pionera” no es exageración. La primera vez llegué a Noruega en 1946 y me quedé hasta 1948. Después de pocos años en México regresé la segunda vez en 1951, conocí a mi noruego, nos casamos un par de años más tarde y en 1955 decidimos irnos a México, donde nacieron nuestras dos hijas y vivimos durante 13 años. Continuar leyendo »







Son las 6.00 a.m. y el despertador no para de sonar…No tengo fuerzas ni para tirarlo contra la pared…Estoy acabada, quiero quedarme en casa, cocinando, escuchando música, cantando, etc. Si tuviera un perro, lo pasearía por los alrededores, haría cualquier cosa menos salir de casa, meter primera y tener que poner el cerebro a funcionar.